EDIFICIO DE OFICINAS SEGUROS AMÉRICA | PROYECTOS | Legorreta Arquitectos
EDIFICIO DE OFICINAS SEGUROS AMÉRICA

Categoría: Oficinas
Región: México
Año: 1976
Ubicación: CDMX, MÉXICO
M2 Construcción: 28,960 m2
Áreas Involucradas: Arquitectura, Diseño de Interiores

Colaboradores:
ARQUITECTURA:  LEGORRETA®
Ricardo Legorreta
Noé Castro
Carlos Vargas Sr
Gerardo Alonso
DISEÑO DE INTERIORES: LEGORRETA®
Emilio Guerrero
Rosa Celorio

Fotógrafo:

Julius Shulman
​© Colección Legorreta
Lourdes Legorreta


La intención del proyecto fue, sin perder de vista la funcionalidad necesaria del inmueble, crear una sucesión de ambientes que fueran desde la integración urbana hasta la necesa-ria intimidad en el espacio de trabajo personal. Para lograr esto, se fraccionaron los espacios. De los cuatro bloques principales del edificio, tres serían destinados a lugares de trabajo, quedando uno para ser utilizado en comunicaciones verticales, servicios sanitarios y vestíbulos de distribución. Con esta solución se creó un patio de acceso que, gracias al nivel de pavimento y la altura de sus muros produjo, a su vez, una conciencia de integración con el ambiente urbano, respetando, al mismo tiempo, un principio de privacidad. El vestíbulo y las áreas de espera generales mantienen una escala muy amplia al utilizar la totalidad de la altura del edificio como espacio de espera, dentro de un ambiente de tranqui-lidad y sencillez de formas. Mientras la mayor parte del edificio está dividida en cuatro o cinco niveles, dicha área de recepción se eleva hasta la parte alta del inmueble, ofreciendo una especie de tensión cuando se entra desde el vestíbulo descubierto. Dicho espacio, iluminado con luz natural, se convierte en un espectacular foco central que ilumina a cada uno de los pisos superiores, desde los que puede ser observado. Por otro lado, con la creación de tres bloques de oficinas de cinco pisos cada uno, se obtuvieron los espacios para albergar a más de mil empleados; a su vez, la necesaria intimidad que requiere el trabajo personal, se consiguió a base de mamparas divisorias. Se partió de evitar la consideración de los espacios de trabajo como módulos repetitivos. Cada área tendría su propio carácter, consiguiendo que la experiencia de trabajar en este edificio fuese mucho más gratificante y satisfactoria La iluminación de cada área, en lo individual, se consiguió a través de reflectores ubicados en las bóvedas. Las áreas de oficinas, cuya iluminación dependía de luces incidentales situadas en el techo, así como de lámparas, son, por supuesto, más oscuras, más calma-das. Como la alta tecnología es muy cara en México, se decidió diseñar las instalaciones de luz como parte del edificio, inherente a paredes y techo. El costo del edificio hacía esto posible, demostrando cómo una característica arquitectónica determinada puede reflejar las realidades, sociales y económicas, de un lugar, sin por ello enfrentarse con el entorno físico o las tradiciones culturales. Respecto a las bóvedas de luz artificial, combinadas con el diseño de los ductos de aire acondicionado y lámparas, permitían una mayor altura en los pisos, creando un ambiente de gran amplitud. En todo momento, se pretendía que el usuario viviera en un ambiente emocional que rompiese la monotonía diaria. Por ello, como complemento, se integraron, en todos los ámbitos del edificio, obras de arte, cuyos autores, en su mayoría, son mexicanos. La fusión de la plástica con la arquitectura dotan de personalidad al edificio, identifican las diferentes áreas y forman parte de la vida diaria de sus habitantes.



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